miércoles, 19 de noviembre de 2014

Anhedonia



El tiempo vuelve a pasar,
pero no hay primavera en Anhedonia.
El tiempo vuelve a llorar,
pero no hay primavera en Anhedonia.

Y aunque las luces sean suaves
y el cine este aquí
no hay nada que hacer, de noche no pasa nada
nada mas que el tren.


Anhedonia es la sexta canción del álbum Como conseguir chicas de Charly Garcia, grabado el 1989, el año en que nací. Sutilmente, esta canción me habla de Arica, o de mi infancia, en un lugar donde no pasa nada de nada, solo los buses y taxis que van y vienen de Tacna. Hoy en día ya no es así, Arica es un lugar lleno de vida (y creo que siempre lo fue) y por sobre todo en la noche; tal vez cuando niño no lo sentía así.   El cine Colon siempre estuvo allí, con su sala esperándome, pero casi nunca iba, por no decir que nunca fui; de esta forma estaba la fisa, el circo o el parque esperándome; pero no pasaba nada. 

Un ángel vuela en París 
y un chico nace casi en Anhedonia.
Está tan lejos de aquí 
porque ella sólo vive en Anhedonia. 
Ella hizo un pacto de sangre 
a pesar de mí 
No tengo que hacer maletas
no siento nada
nada mas en mi.




Y así un chico nace casi en Anhedonia, pero las maletas si las hice, muchas veces, y ya no estoy allí. Escapé de muchas formas, del hogar donde se fusionaban mis huesos con el polvo que me envejecía. Casi porque nací de muchas formas en muchos lados: el pacto de sangre estuvo hecho años atrás, pero yo me escapé de la identidad para ganar en mundo. Nací en Antofagasta, en Calama, en Iquique, en Stgo. Ahora ya no pertenezco a Anhedonia, mi lugar entre el polvo ya se ocupó, el tiempo avanzo para mi de otra forma y estoy desubicado. Perdí la eternidad, pero gane algo de conciencia. Las maletas las sigo haciendo. 

Esta canción es genial, a mi parecer. Una batería ochentera, típico de Charly en esos tiempos. Un teclado de ambientación, tranquilo. Y la melodía sutil y melancólica, sublime y hermosa. Cuando canta el teclado y la voz, al unisono aparecen todos los sonidos sosteniendo, y mientras recorremos Anhedonia cantan las casas, los perros, los kioskos, las viejas; cantan con sonidos de teclados y guitarras. Un chico nace casi en Anhedonia, con una melodía casi japonesa. 

Aparece el bajo y el pueblo canta. El teclado de Charly marca la melodía, un bajo y batería la parte rítmica.

Furia, y aunque la noche es tan suave y el tiempo feliz. No tengo que hacer maletas no siento nada. Furia de cajas y guitarras, y un sintetizador afilado. Y así como llega la vida, termina. Y con la siguiente canción, la que sigue en el disco, entramos de lleno a la ciudad de la furia, y Anhedonia pasa a ser solo un espejismo.
De pronto la canción se torna violenta, la guitarra explota de momentos, pero se tranquiliza nuevamente y se vuelve de madera.


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